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El voto por correo depende más de la fecha que de la provincia, y pedirlo más no ha aumentado la participación

Las solicitudes de voto por correo de los residentes en España pasaron del 2,0 % del censo en 2011 al 7,4 % en julio de 2023. La fecha de la elección explica el 53 % de las diferencias entre provincias y convocatorias; la provincia, el 36 %. Lo usan sobre todo jóvenes, universitarios y habitantes de grandes ciudades, y no hay rastro de que pedirlo más haya aumentado la participación ni de que anticipe cambios de voto.

25 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English

El plazo para pedir el voto por correo el 29N se abrió el 6 de octubre y se cierra el 19 de noviembre; las papeletas hay que enviarlas, como tarde, el 25 de noviembre. Aún no hay ninguna cifra de solicitudes de 2026. Cuando salga, alguien dirá que un número alto anuncia más participación o un voto de un signo u otro. Con los datos de 2008 a 2023 se puede decir qué cabe esperar de una cifra así y qué no. Hablamos del voto por correo de los residentes en España; el de los españoles en el extranjero (CERA) es otro sistema, con otros plazos y otro censo, y queda fuera.

Un límite: solo se publican las solicitudes

El voto por correo se cuenta en cada mesa a la hora del cierre y se suma al resto. Los resultados oficiales no lo separan por mesa, municipio ni provincia: no se sabe cuántas papeletas por correo hubo en un sitio ni a quién votaron. Lo que sí se publica es el número de solicitudes por provincia y elección (Oficina del Censo Electoral, INE). En 2023, según las cifras de prensa, se depositaron unos 2,47 millones de papeletas antes del día de las elecciones, alrededor del 94 % de las solicitudes. Así que lo que sigue trata de solicitudes, y las comparaciones entre provincias son asociaciones entre áreas, no entre personas.

Un récord con fecha

Entre 2008 y 2015 las solicitudes aceptadas rondaron el 2 % del censo de residentes. Después subieron y bajaron con el calendario: 4,2 % en junio de 2016, 3,9 % en abril de 2019, 2,9 % en noviembre de 2019 y 7,4 % en julio de 2023.

Solicitudes de voto por correo aceptadas, generales 2008–2023% del censo de residentes (CER, sin CERA) y % de los votantes residentes. Oficina del Censo Electoral y BOE.
0 %2 %4 %6 %8 %10 %12 %200820112015201620192023Sobre votantes · 2008-03-09: 3 %Sobre votantes · 2011-11-20: 2,8 %Sobre votantes · 2015-12-20: 3,1 %Sobre votantes · 2016-06-26: 6 %Sobre votantes · 2019-04-28: 5,1 %Sobre votantes · 2019-11-10: 4,1 %Sobre votantes · 2023-07-23: 10,5 %Sobre electores · 2008-03-09: 2,3 %Sobre electores · 2011-11-20: 2 %Sobre electores · 2015-12-20: 2,3 %Sobre electores · 2016-06-26: 4,2 %Sobre electores · 2019-04-28: 3,9 %Sobre electores · 2019-11-10: 2,9 %Sobre electores · 2023-07-23: 7,4 %Sobre votantes 10,5Sobre electores 7,4

Las 2.604.386 solicitudes aceptadas de 2023 son 3,8 veces las de noviembre de 2011 (687.631), 2,6 veces las de noviembre de 2019 (997.530) y 1,9 veces las de abril de 2019 (1.351.659). Si las papeletas depositadas fueron unos 2,47 millones, equivalen a casi el 10 % de los votantes residentes de aquel día.

Qué lo mueve: la fecha pesa más que el lugar

Hemos montado un panel de 52 circunscripciones y 7 elecciones (364 observaciones) y descompuesto la varianza del logaritmo de la tasa de solicitudes por cada 100 electores.

Qué explica las diferencias Parte de la varianza
La elección (fecha, estación, contexto) 52,9 %
La provincia (rasgos estables de cada lugar) 36,3 %
Lo que queda (la provincia en una elección concreta) 10,8 %
Cinco rasgos sociodemográficos de las provincias, por sí solos 8,8 %

Respecto a 2008, el efecto de cada convocatoria multiplica la tasa por 0,87 en 2011 (intervalo del 95 %: 0,84–0,90), 1,00 en 2015, 1,63 en junio de 2016 (1,52–1,76), 1,52 en abril de 2019 (1,39–1,65), 1,20 en noviembre de 2019 (1,15–1,25) y 2,58 en julio de 2023 (2,34–2,84). Las dos de verano son las mayores, pero abril de 2019 también está por encima de noviembre de 2019. Con siete elecciones no se pueden separar la estación, la longitud de la campaña, la repetición de 2016 y una posible costumbre adquirida tras la pandemia: es una descripción, no una causa.

El lugar importa de forma persistente. La correlación entre provincias de los logaritmos de las tasas de dos elecciones va de 0,49 a 0,97 (media 0,74). En las cuatro convocatorias de menor uso (2008, 2011, 2015 y noviembre de 2019) el reparto geográfico es casi el mismo (0,90 a 0,97). Las dos de verano, 2016 y 2023, se parecen entre sí (0,87), pero 2023 y noviembre de 2019 solo en 0,55.

Los rasgos sociodemográficos explican poco. Con una desviación típica más de renta por persona, la tasa es un 15 % más alta (×1,15; 1,05–1,25); con una más de población nacida fuera, un 11 % más baja (×0,89; 0,81–0,99). El porcentaje de mayores de 65 años, el peso de las grandes ciudades y el de viviendas no principales no se distinguen de cero una vez descontada la fecha.

Dónde: grandes ciudades y País Vasco en 2023, la costa a la cola

En 2023 la tasa fue del 3,1 % en Girona y del 14,0 % en Bizkaia, con una mediana provincial del 7,2 %.

Solicitudes aceptadas por cada 100 electores, julio de 2023Las 10 provincias con más y con menos. Oficina del Censo Electoral.

Las 10 con más

Bizkaia14,0 %
Madrid12,9 %
Álava12,2 %
Valladolid10,9 %
Burgos10,5 %
Gipuzkoa10,3 %
Zaragoza10,0 %
Melilla9,8 %
Navarra9,6 %
Palencia9,5 %

Las 10 con menos

Girona3,1 %
Tarragona3,1 %
Cádiz3,5 %
Alicante3,9 %
Castellón4,1 %
Málaga4,3 %
Lleida4,5 %
Baleares4,6 %
Murcia4,9 %
Cantabria5,0 %

En noviembre de 2019 el mapa era otro: Melilla (11,0 %) era una excepción, seguida de provincias pequeñas del interior (Ceuta 4,7 %, Soria 4,5 %, Palencia 4,4 %, Huesca 4,3 %); las más bajas eran Barcelona (1,8 %), Tarragona (1,9 %) y Girona (2,1 %).

El salto de 2019 a 2023 tampoco fue uniforme. En el conjunto de España las solicitudes por cada 100 electores se multiplicaron por 2,6; la mediana provincial fue de ×2,15, con un rango de ×0,9 (Melilla) a ×4,1 (Bizkaia).

De noviembre de 2019 a julio de 2023Solicitudes aceptadas por cada 100 electores. Nueve provincias, entre las que más y menos subieron. Hueco: noviembre de 2019; lleno: julio de 2023.
051015
Bizkaia3,4 % → 14,0 %×4,1
Madrid3,3 % → 12,9 %×3,9
Sevilla2,3 % → 8,6 %×3,8
Zaragoza2,9 % → 10,0 %×3,5
Valencia2,4 % → 5,9 %×2,4
Barcelona1,8 % → 5,6 %×3,1
Cádiz2,5 % → 3,5 %×1,4
Girona2,1 % → 3,1 %×1,5
Baleares3,8 % → 4,6 %×1,2

Subieron más Bizkaia (×4,1), Madrid (×3,9), Sevilla (×3,8), Álava (×3,6) y Zaragoza (×3,5); menos, Baleares (×1,2), Cádiz (×1,4), Almería (×1,4) y Girona (×1,5). Con una clasificación geográfica propia (no un dato de turismo), en las 14 provincias del litoral mediterráneo y suratlántico y los archipiélagos la subida media fue de ×1,8, frente a ×2,4 en las otras 38; en julio de 2023 su tasa fue del 4,6 %, frente al 8,3 %. En las 13 provincias con más población en municipios de más de 100.000 habitantes fue de ×2,8, frente a ×2,0 en las 15 con menos. La renta, la población nacida fuera y el tamaño de las ciudades explican juntos el 55 % de las diferencias entre provincias en la subida.

Es lo contrario de lo que sugeriría un «veraneo» simple: las provincias de costa, que reciben turistas en julio, son las que menos subieron. No podemos medir quién viajaba; una hipótesis compatible con los datos es que quien vive en una gran ciudad y pasa el verano en otro sitio es quien más lo usa en julio. En noviembre ese motivo desaparece.

Quién lo usa: jóvenes, universitarios, grandes ciudades

El CIS preguntó por el voto por correo en dos encuestas telefónicas de 2023: la 3411 (8 a 27 de junio, 29.201 entrevistas), sobre la solicitud, y la 3416 (13 a 22 de julio, 27.058), sobre la modalidad de voto. En la segunda, el 13,6 % de quienes iban a votar había votado ya por correo (el 77 % de ellos) o había decidido hacerlo (intervalo del 95 %: 13,1–14,0; n = 25.069). Es más que el uso real, cerca del 10 % de los votantes, así que la usamos para comparar grupos, no para medir el nivel. Para eso sirve: el porcentaje por provincia en el CIS se correlaciona con la tasa de solicitudes de 2023 (r = 0,69; Spearman 0,78; 52 provincias, unas 480 entrevistas en cada una).

Quién vota por correo o ha decidido hacerlo% de quienes votan o van a votar, dentro de cada grupo (intervalo del 95 % entre paréntesis). CIS 3416, julio de 2023, ponderado.

Por edad

18–34 (17,1–19,5)18,3 %
35–49 (15,2–16,9)16,0 %
50–64 (11,2–12,7)12,0 %
65 o más (8,6–10,2)9,4 %

Por estudios

Primaria o menos (3,7–6,2)5,0 %
Secundaria o FP medio (6,9–8,5)7,7 %
Bachillerato o FP superior (10,5–12,1)11,3 %
Universitarios (18,3–19,7)19,0 %

Por tamaño del municipio (habitantes)

Hasta 2.000 (8,9–12,5)10,7 %
2.001–10.000 (10,3–12,6)11,4 %
10.001–50.000 (10,7–12,3)11,5 %
50.001–400.000 (13,7–15,2)14,5 %
Más de 400.000 (16,6–18,8)17,7 %

Hay tres diferencias claras. Edad: el 18,3 % de los de 18 a 34 años (17,1–19,5) frente al 9,4 % de los de 65 o más (8,6–10,2). Estudios: el 19,0 % de los universitarios (18,3–19,7) frente al 5,0 % de quienes tienen primaria o menos (3,7–6,2). Tamaño del municipio: el 17,7 % en los de más de 400.000 habitantes frente al 10,7 % en los de hasta 2.000. Entre hombres y mujeres no hay diferencia (13,1 % y 14,0 %). La encuesta de junio, que mide haber solicitado o pensar solicitar el voto por correo, da el mismo perfil: 20,1 % entre los de 18 a 34 y 9,1 % entre los mayores de 65; 19,1 % entre universitarios y 5,1 % con primaria o menos.

Y el voto: parecido, con matices que dependen de la edad y los estudios

La ideología y el recuerdo de voto de 2019 muestran diferencias, pero buena parte desaparece al igualar la edad y los estudios. La tabla compara el porcentaje bruto con el estandarizado: el que tendría cada grupo con la misma distribución de edad y estudios que el conjunto.

Grupo Bruto Estandarizado por edad y estudios
Votó al PP en 2019 11,9 % (11,0–12,9) 13,2 % (12,0–14,0)
Votó al PSOE en 2019 13,0 % (12,2–13,8) 13,9 % (13,1–14,6)
Votó a Vox en 2019 10,2 % (8,7–11,7) 10,5 % (8,8–12,3)
Votó a Unidas Podemos o confluencias en 2019 19,3 % (17,9–20,7) 17,6 % (16,2–18,8)
Ideología 1–2 (izquierda) 12,6 % (11,7–13,6) 13,4 % (12,6–14,3)
Ideología 9–10 (derecha) 8,2 % (7,1–9,4) 9,8 % (8,1–10,9)

Quienes votaron a PP y PSOE usan el voto por correo en proporciones casi iguales una vez igualados edad y estudios; quienes votaron a Vox o se sitúan en el extremo derecho de la escala, algo menos; quienes votaron a Unidas Podemos y confluencias, algo más. La encuesta de junio da lo mismo (Vox 10,7 % estandarizado, PP 12,5 %, PSOE 14,9 %). Son diferencias de entre 3 y 7 puntos sobre una base del 13 %, medidas por teléfono y con el recuerdo de un voto de hacía cuatro años.

El CIS preguntó también por el partido votado a quienes ya habían votado por correo en julio. Entre los que mencionaron uno (2.607 entrevistas), el reparto fue PP 28,0 % (26,2–29,8), PSOE 32,7 % (30,8–34,6), Sumar 21,7 % (20,0–23,3), Vox 8,3 % (7,2–9,4) y otros 9,4 %. La intención de quienes iban a votar en persona (18.882 entrevistas): PP 30,0 % (29,3–30,7), PSOE 34,0 % (33,3–34,7), Sumar 16,3 % (15,7–16,8), Vox 11,7 % (11,2–12,1) y otros 8,1 %. Las diferencias mayores son Sumar (+5,4 puntos entre los del correo) y Vox (−3,4). Parte refleja la composición por edad y estudios, y comparamos un voto emitido con una intención.

Por provincias, la tasa de solicitudes no anticipa cambios de voto

Con las 52 circunscripciones hemos mirado la relación entre la tasa de solicitudes y el voto a cada partido. Es una asociación de áreas y no dice nada de lo que hace cada votante.

¿Más solicitudes, más participación?

Si pedir el voto por correo animara a votar a quien no votaría, cada solicitud extra sería aproximadamente un votante extra: una pendiente cercana a 1 entre el cambio de solicitudes y el de participación. Si solo sustituyera al voto en persona, sería cercana a 0. Medimos la participación de los residentes (votantes del BOE menos votantes del CERA, sobre el censo CER).

Dentro de una misma elección, la correlación entre provincias cambia de signo: de −0,37 (noviembre de 2019) a +0,28 (2016); solo esos dos extremos se distinguen de cero. En 2023, +0,15. Más informativo es mirar cómo cambian ambas entre elecciones consecutivas, provincia a provincia.

Entre Cambio nacional de la tasa (puntos) Cambio nacional de la participación (puntos) Pendiente entre provincias (IC 95 %)
2008 → 2011 −0,3 −3,6 1,79 (1,02 a 2,55)
2011 → 2015 +0,3 +1,5 −1,22 (−2,68 a 0,25)
2015 → 2016 +1,9 −3,4 −0,24 (−0,55 a 0,08)
2016 → abr. 2019 −0,3 +5,9 −0,27 (−0,76 a 0,22)
Abr. 2019 → nov. 2019 −1,0 −5,9 −0,35 (−0,54 a −0,16)
Nov. 2019 → 2023 +4,6 +0,5 0,11 (−0,34 a 0,55)

Solo dos de los seis pares se distinguen de cero, con signos contrarios. Agrupando los seis (312 observaciones) y descontando el cambio medio de cada par, la pendiente es 0,00 (−0,47 a 0,48; R² = 0,00); con efectos fijos de provincia y de elección, 0,13 (−0,28 a 0,53). Una pendiente de 1 queda fuera. A escala nacional, con seis cambios, es 0,26 (−2,6 a 3,1; R² = 0,02), y en niveles con las siete elecciones, −0,47 (−1,9 a 0,95; R² = 0,13), poco informativa con una muestra tan pequeña.

El caso más claro es 2023: las solicitudes subieron 4,6 puntos desde noviembre de 2019 y la participación de los residentes, 0,5 (del 69,9 % al 70,4 %). Entre abril y noviembre de 2019 la participación cayó 5,9 puntos con solo un punto menos de solicitudes. La participación se mueve por otras razones; en estos datos, las solicitudes ni la suman ni la restan de forma apreciable.

Qué diría y qué no diría una cifra alta el 29N

Sí diría algo sobre las mesas del día 29: cuántas papeletas entrarán por correo y se contarán al cierre. Si el reparto geográfico se parece al de las convocatorias de menor uso (correlaciones de 0,90 a 0,97 entre ellas), cabe esperar un mapa como el de 2019: tasas más altas en provincias pequeñas del interior y más bajas en Cataluña y la costa. Es una expectativa basada en cuatro elecciones, no una previsión. Y como no existe un recuento oficial de papeletas por correo emitidas, no se podrá comprobar con los resultados por mesa.

Cómo lo hemos calculado