Los cuatro millones que no votan nunca: quiénes son y qué cambiaría si fuese a votar un tercio
Descontando a quienes no pueden votar por enfermedad, trabajo o viaje, unos cuatro millones de electores residentes en España se abstienen elección tras elección: entre el 10 % y el 12 % del censo. Son más jóvenes, tienen menos estudios, hay más parados y la mayoría no tiene ningún interés por la política. Viven en barrios concretos, los mismos desde 2008. Si fuese a votar un tercio, la participación subiría unos cuatro puntos. Si votasen como sus vecinos, el reparto de escaños casi no cambiaría. Si votasen como dicen en el CIS, Vox ganaría dos o tres escaños a costa sobre todo del PP. En ningún caso cambia la mayoría de PP y Vox que da el pronóstico.
26 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English
No todos los que no votan son iguales
En las generales de 2023 no votó el 29,7 % de los electores residentes en España. No todos ellos son abstencionistas. Una parte no pudo votar: estaba enferma, trabajaba, estaba de viaje o no recibió a tiempo el voto por correo. Otra figura en un censo que va por detrás de la realidad, con personas que se han mudado o han fallecido. Y otra se abstiene a veces y vota otras. Este artículo trata de los que quedan: los que no votan elección tras elección y no porque no puedan. Los llamamos abstencionistas sistémicos.
Ninguna estadística oficial sigue a una persona de una elección a otra, así que los hemos buscado por dos caminos. Uno son los resultados por mesa de las siete generales de 2008 a 2023, sumados en las 32.027 secciones censales que han mantenido el mismo código en todas ellas, con 32 millones de electores. El otro son las diez encuestas poselectorales del CIS de las generales, de 1996 a 2023, con 61.427 entrevistas. En ellas, cada entrevistado dice si votó, si votó en las anteriores y, si no lo hizo, por qué.
Las mismas calles, elección tras elección
La abstención sube y baja de una elección a otra: del 24,4 % en abril de 2019 al 30,3 % en noviembre, siete meses después. Pero lo que sube y baja es el nivel; el reparto por barrios cambia poco. Las secciones que más se abstuvieron en 2008 son, en su mayoría, las que más se abstuvieron en 2023: la correlación de rangos entre las dos elecciones es de 0,77. De la quinta parte de las secciones con más abstención en 2008, el 63 % sigue en esa quinta parte quince años después. Entre dos elecciones seguidas, la cifra está entre el 67 % y el 83 %. Si se descompone la variación de la abstención en las 32.027 secciones, el 78 % es propio de cada sección y se mantiene de una elección a otra. Solo el 8 % se debe a que unas elecciones movilizan más que otras.
Cuántos son
Cada sección tiene un suelo: la menor abstención que ha registrado en las siete elecciones, casi siempre en 2008 o en abril de 2019. Quien no vota nunca está en ese suelo, porque se abstiene incluso en la elección en que más gente vota. La sección media tiene un suelo del 22,3 %. Pero ni siquiera el 1 % de secciones más participativas baja del 10,2 %: esa es, aproximadamente, la abstención técnica, la de quien no puede votar o ya no vive allí. Si se descuenta, quedan como sistémicos el 12,1 % del censo, unos 4,3 millones de los residentes de 2026. Es un techo, porque el suelo incluye a quien se abstuvo en la mejor elección por casualidad.
El CIS da una cota por abajo. En 2023, el 31 % de quienes no votaron dice que no pudo, o alega salud, trabajo, familia o problemas con el voto por correo. De los demás, la mitad (el 51 %) tampoco votó en noviembre de 2019. Aplicado a la abstención real, salen alrededor del 10,4 % del censo, unos 3,7 millones. Las encuestas recogen menos abstención de la que hay: en el poselectoral de 2023, solo el 8,5 % dice que no votó, frente al 29,7 % real. Y quien no vota suele contestar menos a las encuestas. Así que esa cifra tiende a quedarse corta.
El CIS muestra además una tendencia. En 2008, el 78 % de quienes no votaron tampoco había votado en 2004; en 2023, el 51 %. La abstención es hoy más intermitente: hay más gente que entra y sale. Eso explica en parte por qué la participación salta tanto entre elecciones seguidas.
Quiénes son
Con estudios universitarios (%)
En paro (%)
Jubilados (%)
Hombres (%)
No se ubican en la escala ideológica (%)
Comparados con quienes votan siempre, los sistémicos:
- son más jóvenes: 47 años de edad media, frente a 53;
- tienen menos estudios: el 22 % es universitario, frente al 41 %;
- hay más parados: el 19 %, frente al 9 %, y menos jubilados (el 20 % frente al 30 %);
- hay más hombres: el 56 %, frente al 48 %.
Lo que más los distingue, sin embargo, es su relación con la política. El 72 % dice no tener ningún interés por ella, frente al 21 % de los votantes, y el 39 % no se sitúa en la escala de izquierda a derecha, frente al 6 %. Los que sí se sitúan están en el centro, en un 4,8 de media sobre 10, casi lo mismo que los votantes (4,7). En 2023, el CIS preguntó a quienes no votaron por qué; se podía dar más de un motivo. Entre los 765 que no estaban impedidos, la mitad (el 51 %) dijo que no confiaba en ningún partido ni en ningún político o que no se sentía representado. El 22 % habló de descontento, protesta o decepción. El 18 % dijo que no le interesa la política y otro 18 %, que nunca vota. El 9 % cree que su voto no sirve para nada.
Dónde viven
Tasa de paro (%)
Con estudios superiores (%)
Nacidos en el extranjero (%)
Viviendas en alquiler (%)
De 65 años o más (%)
El mapa de la abstención sistémica es el de la desigualdad. En el 10 % de secciones con el suelo más alto (un 35 % de media, frente al 12,5 % del 10 % más bajo), la tasa de paro del censo de 2021 es del 29 %, frente al 12 %. La renta por persona es de 11.800 euros, frente a 18.100. Solo el 20 % de los residentes tiene estudios superiores, frente al 38 %, y el 19 % nació en el extranjero, frente al 9 %. De todos los rasgos, el que más se asocia al suelo de una sección es el paro: la correlación es de 0,59. Le siguen la renta (−0,39) y los estudios (−0,37).
Por provincias, la abstención de fondo, ya descontada la técnica, es más alta en Ceuta (23 %), Melilla (23 %), Las Palmas (21 %), Baleares (21 %), Santa Cruz de Tenerife (19 %), Cádiz (19 %), Huelva (18 %) y Málaga (16 %). La más baja está en Cuenca, Ávila, Segovia y Valladolid, en torno al 7 %, y en Toledo y Madrid, en torno al 8 %. Parte de la diferencia entre provincias es del censo y no de los electores: en las islas y en las zonas turísticas hay más residentes que se mueven y siguen inscritos donde ya no viven.
¿Y si fuese a votar un tercio?
Partimos del pronóstico del 26 de octubre y le sumamos un tercio de los sistémicos de cada provincia: 1,43 millones de votantes más, que suben la participación unos cuatro puntos. Repetimos después el reparto de escaños en cada una de las 50.000 simulaciones. Falta saber a quién votarían, y para eso hacemos dos supuestos:
- Como sus vecinos. Votan como su provincia en cada simulación, pero inclinados hacia lo que votaron en 2023 las secciones donde más abundan los sistémicos.
- Como dicen. Votan como dicen en el poselectoral del CIS de 2023, el único reciente que pregunta a los abstencionistas voluntarios a quién habrían votado. La pregunta la contestaron 77 sistémicos con un partido concreto: el PSOE y Vox, con una cuarta parte cada uno, por delante del PP (un 19 %) y de Sumar (un 8 %). Es una muestra muy pequeña. Por eso, en cada simulación el reparto se sortea con su error de muestreo. Repetimos el cálculo con los 228 abstencionistas voluntarios de 2023, hubieran votado o no en 2019. En ese grupo el reparto es más parecido al de los votantes: PSOE 23 %, PP 21 % y Vox 17 %.
PP
PSOE
Vox
Frente Amplio
El resultado depende sobre todo de a quién votarían. Si votan como sus vecinos, apenas cambia nada: en media, medio escaño en todo el Congreso. En cada provincia, los nuevos votos se reparten casi como los que ya había. Si votan como dicen, Vox gana en media 2,5 escaños y el PP pierde 2,1. El PSOE gana 0,2 y el Frente Amplio pierde 0,2. Con el grupo amplio de voluntarios, el efecto se reduce a menos de la mitad: Vox gana 0,8, el PSOE 0,4 y el PP pierde 0,9. Las provincias donde más a menudo cambia algún escaño son las grandes: Barcelona, Madrid, A Coruña, Málaga, Pontevedra, Cádiz y Sevilla.
En ninguno de los supuestos cambia el equilibrio entre bloques. La probabilidad de que PP y Vox sumen mayoría absoluta, que en el pronóstico es del 94 %, se queda entre el 93,5 % y el 95 %, y la de que el PP la tenga solo sigue siendo nula. Lo que sí cambia es el reparto dentro de la derecha: con los sistémicos votando como dicen, Vox gana algún escaño en el 84 % de las simulaciones y el PP pierde alguno en el 78 %.
Los números ayudan a entender por qué. Un tercio de los sistémicos son 1,43 millones de votos, el 5,4 % de los votantes del pronóstico. Para mover escaños entre bloques, esos votos tendrían que repartirse de forma muy distinta a como votan ya sus provincias, y no lo hacen. Lo que sí tienen es un perfil más joven, más alejado de la política y con una inclinación declarada mayor hacia Vox. Esa inclinación pesa justo donde la derecha se reparte los últimos escaños.
Lo que no sabemos
- No sabemos a quién votarían. Lo que dicen 77 entrevistados sobre lo que habrían hecho no es un voto. Los abstencionistas que sí deciden votar en una elección concreta suelen hacerlo empujados por algo de esa campaña, y no tienen por qué parecerse a los que siguen en casa.
- Un tercio es un supuesto, no una previsión. La participación que espera el pronóstico ya incluye a parte de los abstencionistas intermitentes. No hemos buscado ningún indicio de que los sistémicos se vayan a movilizar esta vez.
- Las secciones no son personas. El suelo de una sección dice que allí hay muchos que no votan, no quiénes son. El perfil individual sale del CIS, con sus límites: recoge menos abstención de la que hay, y el recuerdo de si se votó en las anteriores generales es imperfecto.
Cómo lo hemos calculado
- Secciones. Resultados por mesa del Ministerio del Interior (residentes, sin voto exterior), sumados en las 32.027 secciones censales que mantienen el mismo código en las siete generales de 2008 a 2023 y tienen al menos 100 electores en todas. Suelo: la abstención mínima de cada sección en las siete. Abstención técnica: el percentil 1 de ese suelo (10,2 %). Sistémicos: el suelo menos la técnica, ponderado por censo y escalado al censo de residentes de 2026. Perfil: Atlas de Distribución de Renta de los Hogares y Censo de 2021 (INE).
- CIS. Encuestas poselectorales de las generales de 1996, 2000, 2004, 2008, 2011, 2015, 2016, abril y noviembre de 2019 y 2023 (estudios 2210, 2384, 2559, 2757, 2920, 3126, 3145, 3248, 3269 y 3420), con su ponderación. Sistémicos: no votaron ni en esa elección ni en la anterior y no alegan impedimento. Los perfiles comparan noviembre de 2019 y 2023 juntos. El interés por la política solo se preguntó en 2019, con 319 sistémicos.
- Escenario. Las 50.000 simulaciones del pronóstico del 26 de octubre. Votos válidos de cada provincia: participación simulada × censo de residentes de 2026 × (1 − nulos de 2023), más el voto exterior. Se suma un tercio de los sistémicos de la provincia (menos los nulos) con el reparto de cada supuesto y se repite el D’Hondt con el umbral del 3 %. En el supuesto «como dicen», los partidos de ámbito propio reciben de los nuevos votantes la misma cuota que tienen en su provincia. El voto a IU, Podemos o Sumar se reparte entre el Frente Amplio y Podemos como en la simulación, y no se cuentan los que no dicen partido.
- Código.
cis_poselectorales.pyyanalisis_abstencion.py, en el repositorio de altnalysis.