Las encuestas, ¿termómetro o arma? Qué miden, cuánto se equivocan y cómo leer un titular
Una encuesta es a la vez una medida del estado de ánimo y un mensaje político. Las dos cosas son ciertas, y la pregunta útil no es cuál de ellas, sino cuánto de cada una. Con las cinco generales de 2015 a 2023 y las 526 encuestas de esta legislatura, lo hemos medido: la media de encuestas de la última semana se equivocó entre 0,7 y 2,4 puntos por partido; cada casa tiene un sesgo propio y estable, de hasta 1,5 puntos a favor o en contra de un partido; y los titulares de escaños exageran lo que las encuestas saben. Las encuestas sirven. Lo que no sirve es leer una sola, ni leer los escaños.
31 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English
Priors o posteriors: las dos cosas
En el lenguaje de la estadística, un prior es lo que uno cree antes de ver los datos, y un posterior es lo que cree después. La pregunta de si las encuestas son lo uno o lo otro tiene una respuesta honesta: son las dos cosas, en proporciones que se pueden medir.
Como posterior, una encuesta es una medida del estado de ánimo del electorado en una fecha, con su error de muestreo y con el sesgo de quien la hace. Es información real: en todas las generales desde 2015, la media de las encuestas acertó el orden de los partidos y la magnitud de los cambios.
Como prior, una encuesta publicada influye en lo que mide. Lo hace por tres vías que la literatura conoce bien: el efecto arrastre (bandwagon), por el que algunos indecisos se suman a quien sube; el voto útil, por el que votantes de partidos pequeños se pasan a uno grande cuando la encuesta dice que su voto no cuenta; y la desmovilización, cuando un resultado parece decidido. Los tres efectos existen, son pequeños y se concentran en los indecisos y en los partidos pequeños. En un electorado como el español, con voto partidista fuerte, mueven décimas, no puntos.
Y luego está el uso político, que es otra cosa. Un partido que filtra una encuesta interna, un medio que titula con los escaños y no con los votos, una casa que publica solo lo que favorece a su cliente: nada de eso cambia lo que mide la encuesta, pero sí lo que el lector cree que mide. Ahí está el arma. Contra ella hay una defensa simple: mirar muchas encuestas, corregir el sesgo de cada casa y no leer los escaños.
Cuánto se equivocan
Hemos comparado, en las cinco generales de 2015 a 2023, la media de las encuestas de las dos últimas semanas con el resultado real de cada partido con más del 3 %:
Punto: resultado menos media de encuestas, en puntos.
El error medio por partido fue de 2,0 puntos en 2015, 2,4 en 2016, 1,2 en abril de 2019, 0,7 en noviembre de 2019 y 1,5 en 2023. Hay dos lecciones:
- El error no es aleatorio. En 2016 las encuestas subestimaron al PP en 3,6 puntos; en 2023 subestimaron al PSOE en 3,4 y sobrestimaron al PP. Es el error sistemático de la industria: en una elección dada, todas las casas tienden a fallar en la misma dirección, porque comparten métodos, muestras y supuestos sobre quién va a votar. Por eso nuestro pronóstico incluye un error común de todas las encuestas, calibrado con esos cinco errores, y por eso sus intervalos son más anchos de lo que sugiere el error de muestreo de una encuesta.
- El error se reduce con la campaña. Las encuestas de la última semana acertaron mejor que las de un mes antes en las cinco elecciones. Es la razón por la que desde el 6 de octubre nuestro agregador da más peso a las encuestas recientes y olvida antes las antiguas.
El sesgo de cada casa
Cada encuestadora tiene una desviación propia respecto a la media de las demás, que se repite de encuesta en encuesta. Estimada con las 526 encuestas de esta legislatura y corregida con su historial de 2015 a 2023:
CIS (directa rebaseada) (9)
GESOP (11)
40dB (35)
Simple Lógica (14)
EM-Analytics (169)
Target Point (25)
GAD3 (12)
KeyData (23)
Sigma Dos (38)
SocioMétrica (35)
Hamalgama Métrica (21)
Celeste-Tel (13)
DYM (20)
InvyMark (19)
NC Report (24)
Las desviaciones de las casas privadas son pequeñas, entre medio punto y punto y medio, y van en las dos direcciones: NC Report, InvyMark y DYM dan más PP que la media; GESOP y 40dB, menos. El CIS es el caso aparte, con una intención directa que da al PP 5 puntos menos y al PSOE 3 más que el resto, por razones que analizamos en «El CIS, a examen». Lo importante no es señalar a nadie: un sesgo estable es corregible, y nuestro agregador lo corrige. El sesgo que no se puede corregir es el común a todas, el de la industria, y ese solo lo revela la elección.
Los escaños: donde los titulares se despegan de la encuesta
El dato más engañoso de un titular de encuesta no es el porcentaje, sino la cifra de escaños. Una encuesta de 1.000 o 2.000 entrevistas mide el voto nacional con un margen de unos dos puntos. Traducirlo a escaños exige repartirlo por 52 provincias, y ahí cada casa aplica su propio método, que no se publica, y que suele ignorar la incertidumbre. El resultado es una cifra con apariencia de precisión, «PP 135, PSOE 103», que oculta que los últimos 20 o 30 escaños están en el aire.
Lo vimos hace dos días con un ejemplo concreto. Las encuestas publicadas tras los accidentes de Tempi en Grecia y del elevador de Lisboa midieron caídas de 3 a 5 puntos que las urnas no confirmaron. Las encuestas sobreestiman el cambio reciente, sobre todo en sus escaños, porque el modelo de reparto amplifica cualquier décima de voto.
Por eso nuestro pronóstico no usa los escaños de ninguna encuesta, solo sus porcentajes, y reparte los votos con 50.000 simulaciones que llevan dentro el error de muestreo, el de cada casa, el de la industria y el territorial.
Cómo leer un titular
- Mira el porcentaje, no los escaños. Y compáralo con la encuesta anterior de la misma casa, no con la de otra casa.
- Mira el tamaño de muestra y las fechas. Una encuesta de 1.000 entrevistas tiene un margen de ±3 puntos para los partidos grandes. Una de 3.000 con trabajo de campo de tres semanas mezcla momentos distintos.
- Desconfía de las encuestas que publican solo algunos partidos, o solo escaños sin porcentajes, o que las encarga el propio partido. Nuestro agregador ya no las usa.
- Un cambio de una décima no es un cambio. Tampoco uno de un punto en una sola encuesta. Lo es cuando varias casas lo miden en la misma dirección.
- Lee la media, no la encuesta. Y lee el intervalo, no el centro.
Y entonces, ¿termómetro o arma?
Sobre todo termómetro. Las encuestas miden, y miden razonablemente bien: entre uno y dos puntos de error por partido en las últimas cinco generales, con sesgos de casa pequeños y corregibles. Son un arma solo en la medida en que se publiquen sin contexto, con escaños en vez de votos y sin decir quién las paga. El antídoto no es dejar de mirarlas, sino mirarlas todas, corregirlas y medir su incertidumbre. Es lo que intentamos hacer aquí cada mañana.
Cómo lo hemos calculado
- Errores históricos. Media simple de las encuestas con campo en los 14 días anteriores a cada elección (sin el CIS), frente al resultado oficial, para los partidos con más del 3 % de los votos (
m5.error_historico,out/m5/error_historico.csv). - Efectos de casa. Desviación de cada casa respecto al estado del agregador en logit, encogida hacia su desvío histórico relativo a la industria en las generales de 2015 a 2023 (
out/m5/casas.csv,data/casas_sesgo_historico.csv), convertida a puntos con la cuota media de cada partido. Casas con ocho o más encuestas en esta legislatura. - Encuestas excluidas. Desde el 26 de octubre no entran las encargadas o difundidas por un partido ni las que no publican a la vez PP, PSOE y Vox.
- Código.
m5.py,casas_historico.pyybacktest_campana.py, en el repositorio de altnalysis.