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Escaños de papel: lo que una encuesta puede decir y lo que no

Con 1.000 entrevistas, una encuesta no puede saber cuántos escaños sacará un partido: solo por el azar del muestreo, entre el mejor y el peor resultado plausible del PP hay unos treinta escaños. Aun así, casi cuatro de cada cinco encuestas publicadas desde 2023 dan los escaños como una cifra exacta. Explicamos qué mide de verdad una encuesta, qué no, por qué las encuestas se parecen entre sí más de lo que deberían y por qué conviene apoyarse en cómo ha votado la gente en el pasado.

23 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English

Cada semana se publican encuestas que reparten los 350 escaños del Congreso con precisión de unidad. Son titulares cómodos y se comparten bien. El problema es que una encuesta no puede producir esas cifras. No es una opinión: es aritmética. Este artículo explica qué puede medir una encuesta, qué no puede medir y qué hacemos nosotros para no depender de ella más de lo razonable.

Lo que mide una encuesta: votos, y con margen

Una encuesta de 1.000 entrevistas estima el porcentaje de voto de cada partido con un margen de error. Para un partido que ronda el 30 %, el intervalo del 95 % es de unos ±2,8 puntos si la muestra fuera perfectamente aleatoria. No lo es: las encuestas se ponderan por sexo, edad, territorio y recuerdo de voto, y eso reduce la muestra efectiva. Con un efecto de diseño de 1,6, el que usamos en nuestro agregador, el margen sube a ±3,6 puntos. Para un partido del 10 %, de ±1,9 a ±2,4.

Margen de error de la estimación de voto según el tamaño de la muestraSemiamplitud del intervalo del 95 %, en puntos, con un efecto de diseño de 1,6. Solo error de muestreo: no incluye sesgos de no respuesta ni de cocina.

500 entrevistas

Partido del 10 %3,3 pts
Partido del 30 %5,1 pts

1.000 entrevistas

Partido del 10 %2,4 pts
Partido del 30 %3,6 pts

2.000 entrevistas

Partido del 10 %1,7 pts
Partido del 30 %2,5 pts

3.000 entrevistas

Partido del 10 %1,4 pts
Partido del 30 %2,1 pts

5.000 entrevistas

Partido del 10 %1,1 pts
Partido del 30 %1,6 pts

Con 3.000 entrevistas el margen baja, pero menos de lo que se suele creer: para multiplicar por dos la precisión hay que multiplicar por cuatro la muestra. Un partido del 30 % sigue teniendo ±2,1 puntos de margen.

La ley obliga a acompañar cada encuesta publicada de su ficha técnica, con el tamaño de la muestra y el margen de error (art. 69 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General). Pero ese margen suele darse para el conjunto de la muestra y para el caso más favorable, no para cada partido, y casi nunca para los escaños.

De votos a escaños: lo pone el modelo, no la encuesta

Los escaños no se reparten con el voto nacional, sino en 52 circunscripciones. Para saber quién gana el último escaño de Soria hay que saber cómo vota Soria. Y una encuesta nacional apenas tiene entrevistas en cada provincia.

Si una muestra de 1.000 entrevistas se reparte en proporción al censo, a Soria le tocan 2, a Teruel 3, a Segovia 3 y a Ávila 4. Diez circunscripciones tienen menos de 5 entrevistas; veinte, menos de 10, y treinta y seis, menos de 20. Madrid tiene 139 y Barcelona 113. Con 3.000 entrevistas, once circunscripciones siguen por debajo de 20.

Con dos entrevistas no se estima nada. Por eso, los escaños que acompañan a una encuesta no salen de las respuestas de esa provincia, sino de un modelo: casi siempre, el resultado anterior de cada provincia desplazado según el cambio nacional que mide la encuesta. Es un método razonable, pero los escaños son del modelo, no de la encuesta.

Cuánto bailan los escaños solo por azar

Para medirlo hemos hecho un experimento. Tomamos como verdad el resultado de 2023, cuando el PP sacó 137 escaños, el PSOE 121 (con el PSC), Vox 33 y Sumar 31. Simulamos 2.000 encuestas nacionales perfectas: sin sesgos, sin cocina y con el mismo método de proyección que usan casi todas. La única fuente de error es el azar de elegir a 1.000 o 3.000 personas.

Escaños que daría una encuesta perfecta, solo por azar de muestreoIntervalo del 90 % de 2.000 encuestas simuladas sobre el resultado real de 2023, con proyección proporcional por provincia y efecto de diseño de 1,6. Hueco: percentil 5; lleno: percentil 95.
020406080100120140160
PP · 1.000 entrevistas118,0 → 149,0real: 137
PP · 3.000 entrevistas126,0 → 144,0real: 137
PSOE · 1.000 entrevistas110,0 → 142,0real: 121
PSOE · 3.000 entrevistas115,0 → 133,0real: 121
Vox · 1.000 entrevistas21,0 → 42,0real: 33
Vox · 3.000 entrevistas26,0 → 40,0real: 33
Sumar · 1.000 entrevistas21,0 → 39,0real: 31
Sumar · 3.000 entrevistas24,0 → 36,0real: 31

Con 1.000 entrevistas, el PP sale entre 118 y 149 escaños en el 90 % de las encuestas, y el PSOE entre 110 y 142. Solo una de cada veinte acierta la cifra exacta del PP. Con 3.000 entrevistas, el intervalo se estrecha a 126–144 para el PP y 115–133 para el PSOE, todavía de unos veinte escaños.

Y esto es el mejor caso posible. Las encuestas reales añaden error de no respuesta, de ponderación y de proyección: la gente que contesta no es igual que la que no contesta, el recuerdo de voto falla y el voto no cambia igual en todas las provincias.

Cifras exactas para una incertidumbre de treinta escaños

Desde las generales de 2023 hemos recogido 413 encuestas de casas privadas que dan escaños al PP. En 321, el 78 %, el dato es una cifra exacta, sin horquilla. Cuando hay horquilla, su anchura mediana es de dos escaños. Una horquilla de dos escaños es unas nueve veces más estrecha que la que deja el puro azar de muestreo con 3.000 entrevistas.

Dar escaños no es un error en sí: es útil saber qué significaría una estimación de voto. Lo engañoso es presentarlos como si fueran un dato medido, con una precisión que la encuesta no tiene.

Encuestas que se parecen demasiado

Hay otra señal que se puede comprobar. Si cada encuesta fuera una muestra independiente, sus resultados deberían diferir entre sí al menos lo que marca el azar de muestreo. Hemos comparado la dispersión real de las encuestas de las tres últimas semanas de cada campaña con la que cabría esperar por sus tamaños de muestra.

Dispersión real de las encuestas frente a la que daría el azarVarianza entre encuestas de casas privadas dividida entre la varianza de muestreo esperada (con efecto de diseño de 1,6). Por debajo de 1, las encuestas se parecen más de lo que permite el azar. Tres últimas semanas de cada campaña; en 2026, del 1 al 21 de octubre.

2015

PP0,8
PSOE1,4

2016

PP0,4
PSOE0,2

Abril de 2019

PP2,2
PSOE1,2

Noviembre de 2019

PP0,5
PSOE0,2

2023

PP1,6
PSOE0,3

Octubre de 2026

PP0,8
PSOE0,4

En 8 de los 12 casos, las encuestas se parecían entre sí más de lo que permitía el muestreo. Con el PSOE es muy marcado: su varianza fue de entre el 17 % y el 29 % de la esperada en 2016, en noviembre de 2019 y en 2023, y menos de la mitad en este mes de octubre. Puede deberse a que todas ponderan igual, a que comparten supuestos o a que se ajustan hacia lo que publican las demás. Con estos datos no se puede saber cuál es la causa, pero el resultado es el mismo: que muchas encuestas coincidan no es una prueba independiente de que acierten.

El caso de 2023 es ilustrativo. Las encuestas coincidían en el PSOE mucho más de lo que permitía el azar, en torno al 28 %, y fallaron todas en la misma dirección: el PSOE sacó el 31,7 %, más de tres puntos por encima de la media de la última semana (lo contamos aquí). Con el PP ocurrió lo contrario: en abril de 2019 y en 2023, las casas discrepaban entre sí más de lo que explica el azar, señal de métodos muy distintos.

Una encuesta también es un mensaje

Las encuestas no solo miden: también influyen. En un experimento con una muestra nacional, David Rothschild y Neil Malhotra vieron que mostrar a la gente qué apoyo tenía una política cambiaba su opinión sobre ella (Rothschild y Malhotra, 2014, Research & Politics). Y en los territorios franceses de ultramar, que votaban cuando ya se conocían los sondeos a pie de urna de la metrópoli, conocer esos datos redujo la participación en unos 11 puntos y aumentó el voto al ganador previsto (Morton, Müller, Page y Torgler, 2015, European Economic Review).

Por eso la ley prohíbe publicar encuestas en los cinco días anteriores a la votación, y por eso importa cómo se presentan las que se publican antes: una cifra exacta de escaños transmite una certeza que la encuesta no tiene, y quien la lee no tiene forma de saberlo.

Lo que sí funciona: mirar cómo vota de verdad la gente

Nuestro pronóstico usa las encuestas, pero como una pieza más, no como el resultado. El punto de partida es lo que la gente hizo de verdad:

Con todo eso hacemos 4.000 simulaciones de la elección, provincia a provincia, y publicamos probabilidades e intervalos, no cifras sueltas. Hoy, el PP saca entre 112 y 155 escaños en el 95 % de nuestras simulaciones. Es un intervalo ancho porque la incertidumbre es real, y decirlo forma parte del pronóstico.

Qué mirar en una encuesta

Cómo lo hemos calculado