¿Otro 2008? El voto útil que espera la izquierda ya ha ocurrido, y no le llega
En 2008 Zapatero ganó sin que casi nadie cruzara de bloque: IU perdió una cuarta parte de su voto, ERC más de la mitad, y el PSOE recogió lo bastante para sumar cinco escaños. Hay quien espera que el miedo a un gobierno de PP y Vox repita aquella concentración. Los datos dicen que ya ha ocurrido: de cada cien votantes de Sumar en 2023, quince se han ido al PSOE y el espacio a su izquierda ha quedado en poco más de la mitad. Lo que queda por concentrar da al PSOE entre 5 y 14 escaños, le quita entre 2 y 5 a PP y Vox, y no toca la mayoría en ningún caso. D'Hondt paga cuatro veces menos por un voto que se mueve dentro del bloque que por uno que lo cruza.
25 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English
Cada campaña tiene sus precedentes favoritos. En la izquierda, el de 2008: un gobierno socialista que llegaba desgastado, una crisis que se veía venir y que el Gobierno negó, y una victoria por concentración del voto. En la derecha, el de 2011, que tratamos en otro artículo: el hundimiento de ese mismo gobierno, con la crisis ya encima. Los dos comparten un rasgo que suele olvidarse: en ninguno de los dos hubo un trasvase grande entre bloques. Lo que cambió en 2008 y en 2011 fue lo que pasó dentro de cada bloque y, sobre todo, quién se quedó en casa.
Esa es la premisa que vamos a tomar en serio. Los bloques de 2026 están muy estancos: el movimiento es dentro de ellos, no entre ellos. Si es así, ¿cuánto puede cambiar el resultado del 29N un 2008, es decir, una concentración del voto de la izquierda en el PSOE? Lo hemos calculado sobre el pronóstico de hoy, moviendo votos dentro de cada bloque en cada una de las 20.000 simulaciones y repitiendo el reparto de escaños.
Lo que fue 2008
El PSOE pasó de 11,03 a 11,29 millones de votos entre 2004 y 2008, del 42,6 % al 43,9 %, y de 164 a 169 escaños. El PP también subió: de 9,76 a 10,28 millones, del 37,7 % al 39,9 %, y de 148 a 154 escaños. Los dos grandes crecieron a la vez porque el voto se concentró. Izquierda Unida bajó de 1,28 a 0,97 millones, de cinco escaños a dos. ERC bajó de 652.000 a 298.000 votos, de ocho escaños a tres, y el PSC subió de 21 a 25 diputados: en Cataluña estuvo buena parte de la ganancia socialista. La participación bajó casi dos puntos, del 75,7 % al 73,9 %.
Fue la campaña del «voto útil». La crisis financiera había empezado en el verano de 2007; el Gobierno sostuvo que España estaba a salvo y la campaña se convirtió en un duelo a dos, Zapatero o Rajoy, que vaciaba a los partidos pequeños. Los estudios postelectorales del CIS lo confirman: el trasvase directo entre PSOE y PP fue de uno o dos puntos en cada sentido. El PSOE no convenció a votantes del PP. Convenció a votantes de IU y de ERC de que la papeleta que contaba era la suya.
Lo que ya ha pasado en 2026
Trasladado a hoy, el 2008 sería un trasvase de Frente Amplio y Podemos al PSOE, y de la izquierda nacionalista al PSOE, para frenar un gobierno de PP y Vox. La capa del CIS de nuestro modelo, que cruza la intención de voto para 2026 con el recuerdo de 2023, dice que ese movimiento ya está hecho en buena parte.
Votantes del PSOE en 2023 (7,5 millones)
Votantes de Sumar en 2023 (3,0 millones)
Votantes del PP en 2023 (7,9 millones)
Votantes de Vox en 2023 (3,0 millones)
De cada cien votantes de Sumar en 2023, el modelo retiene solo 30 en Frente Amplio y manda 32 a Podemos, 15 al PSOE y 7 a la abstención. Sumar tuvo 3,04 millones de votos y 31 escaños; el pronóstico da hoy a Frente Amplio 1,87 millones y 11 escaños, y a Podemos 0,55 millones y uno. El espacio a la izquierda del PSOE ha perdido casi un millón de votos en tres años, y la fragmentación entre dos marcas desperdicia buena parte de lo que le queda: en una provincia de siete escaños, dos listas con el 5 % cada una no obtienen nada; una con el 10 % se lleva un diputado.
El PSOE, por su parte, retiene 67 de cada cien votantes de 2023. Si sigue en 7,15 millones de votos es porque recoge por otros caminos: 1,35 millones de quienes se abstuvieron en 2023, 440.000 de Sumar, 270.000 de los nuevos electores y 170.000 de los nacionalizados desde entonces. Es otro PSOE, con un tercio de sus votantes renovado, pero del mismo tamaño.
Lo que queda por concentrar
La pregunta es qué pasaría si, de aquí al 29N, el voto útil fuera más lejos. Hemos movido al PSOE el 15 %, el 25 % o el 40 % del voto que el pronóstico da hoy a Frente Amplio y a Podemos, en todas las provincias por igual. El 25 % es el orden de magnitud de lo que perdió IU en 2008. El 40 % es un extremo. Después hemos probado lo mismo añadiendo a ERC, EH Bildu y BNG, que cederían la mitad de esa fracción, como ERC en 2008.
Frente Amplio y Podemos → PSOE
Lo anterior más ERC, EH Bildu y BNG → PSOE (a la mitad de ritmo)
Vox y SALF → PP
Las dos concentraciones a la vez
Con el 25 % de Frente Amplio y Podemos pasando al PSOE, unos 600.000 votos, el PSOE gana 9 escaños de media, Frente Amplio pierde 5 y PP y Vox pierden 3. Con el 40 %, cerca de un millón de votos, el PSOE gana 14 y la derecha pierde 5. Si además ERC, EH Bildu y BNG ceden el 20 % de su voto al PSOE, la derecha pierde 5 escaños y la izquierda nacionalista otros 5 que van al PSOE. En ninguno de los nueve supuestos baja la probabilidad de una mayoría absoluta de PP y Vox del 96 %: parten de 199 escaños y la concentración les quita, como mucho, cinco.
El 25 % de Frente Amplio y Podemos pasa al PSOE (600.000 votos)
El 40 % de Frente Amplio y Podemos, y el 20 % de ERC, EH Bildu y BNG (1,2 millones de votos)
Casi todo lo que gana el PSOE sale de Frente Amplio y de los nacionalistas, no de la derecha. Las provincias donde cambia algún escaño con el supuesto del 25 % son Madrid (en el 98 % de las simulaciones), Barcelona (86 %), Valencia (69 %), Alicante (53 %), Las Palmas (52 %) y Baleares (39 %). Son las circunscripciones grandes y medianas donde Frente Amplio tiene restos que no convierte y donde el PSOE disputa el último escaño con el PP o con Vox. En las de cinco escaños o menos, donde Frente Amplio tiene entre el 2 % y el 7 %, sus votos ya están perdidos hoy y su trasvase apenas cambia el reparto, como vimos al calcular la retirada de las provincias pequeñas.
Por qué D’Hondt paga tan poco
Un voto que pasa de Frente Amplio al PSOE solo mueve un escaño cuando se cumplen dos cosas a la vez: que el voto de Frente Amplio en esa provincia fuera un resto sin escaño, y que el cociente del PSOE pase por delante del último cociente del PP o de Vox. La primera condición se cumple en muchas provincias. La segunda, en pocas: PP y PSOE son ya los dos partidos grandes y sus cocientes están lejos entre sí en la mayoría de los repartos. El resultado es que la concentración de la izquierda vale unos cinco escaños de PP y Vox por cada millón de votos movidos. Un voto que cruza de bloque, del PSOE al PP, vale dieciocho escaños por millón: resta a uno y suma al otro en el mismo cociente.
Escaños que ganan o pierden PP y Vox por cada millón de votos que se mueve
El gráfico adelanta lo que cuenta el otro artículo: mover votos dentro de la izquierda hacia el PSOE es el canal menos eficiente de todos. Que un votante del PSOE se quede en casa vale casi el doble que un votante de Frente Amplio que se pase al PSOE, y con el signo contrario.
Y la derecha también puede concentrarse
El 2008 tuvo también su cara en la derecha: el PP subió medio millón de votos y seis escaños sin que la izquierda bajara. En 2026 el equivalente sería un trasvase de Vox a PP, el «voto útil» para desalojar al Gobierno. Lo hemos probado con las mismas fracciones. Con el 25 % de Vox y SALF pasando al PP, 1,3 millones de votos, el PP gana 25 escaños y Vox pierde 25. El bloque gana 0,7. Con el 40 %, 2,1 millones de votos, el bloque gana 1,5.
La derecha ya está concentrada: con dos partidos que suman el 50 % del voto y pocos restos perdidos, D’Hondt es casi indiferente a cómo se reparte entre ellos. Lo que se disputa en el trasvase entre PP y Vox es quién manda en el bloque, no si el bloque tiene mayoría. Hoy ese trasvase está bastante equilibrado: 9 de cada cien votantes del PP de 2023 se van a Vox y 10 de cada cien de Vox se van al PP. Con 7,9 millones de un lado y 3,0 del otro, el saldo neto es de unos 400.000 votos hacia Vox.
Lo que 2008 tenía y 2026 no tiene
Hay dos diferencias de fondo que hacen el 2008 todavía menos repetible.
La primera es la reserva de votantes. En 2008 el PSOE podía movilizar a un electorado de 2004 que ya era suyo. En 2026 el censo se ha renovado en torno a un 10 %, y los que entran no se parecen a los que salen.
Se abstuvieron en 2023 (10,0 millones)
Votan por primera vez (1,6 millones)
Nacionalizados desde 2023 (0,6 millones)
De cada cien personas que se abstuvieron en 2023, 58 piensan volver a abstenerse, 15 votarían a la izquierda y 15 a la derecha: la bolsa de abstención no es de izquierdas, está partida por la mitad. Entre los 1,6 millones de nuevos electores, la derecha dobla a la izquierda: 37 frente a 22, con Vox como primer partido. Solo los nacionalizados, 600.000 personas, se inclinan a la izquierda, y con un 34 % de abstención. El PSOE de 2008 crecía con el censo. El de 2026 nada contra él.
La segunda es que en 2008 el votante de IU o de ERC que se pasaba al PSOE votaba a un partido que estaba ganando. El voto útil funciona hacia quien va primero. Hoy el PSOE va segundo a seis puntos, y a quien parece haberle llegado el voto útil es al PP: 10 de cada cien votantes de Vox de 2023 y 13 de cada cien votantes de otros partidos.
Conclusión
El 2008 que espera la izquierda ya se ha producido: el espacio a la izquierda del PSOE ha perdido un millón de votos desde 2023 y el PSOE ha recogido una parte. Lo que queda por concentrar, aunque fuera al ritmo de IU en 2008 o más, da al PSOE entre 5 y 14 escaños que salen casi íntegros de Frente Amplio, Podemos y los nacionalistas, y quita a PP y Vox entre 2 y 5. Hacen falta 24 para que pierdan la mayoría. Si los bloques están tan estancos como parece, no hay concentración posible que cierre esa distancia. Lo único que la cierra es que una parte de la derecha se quede en casa, y de eso trata la otra mitad de este análisis.
Cómo lo hemos calculado
- Pronóstico. 20.000 simulaciones del pronóstico de altnalysis del 25 de octubre, con la misma semilla que el publicado: votos de residentes y del exterior por circunscripción y partido.
- Escenarios. En cada circunscripción, una fracción igual (15 %, 25 % o 40 %) del voto de Frente Amplio y de Podemos (solo donde se presenta por su cuenta; en Cataluña va dentro de ERC y en Castellón, Valencia, Alicante y Canarias, dentro de Frente Amplio) pasa al PSOE; en el escenario completo, ERC, EH Bildu y BNG ceden la mitad de esa fracción. Para la derecha, la misma fracción de Vox y de SALF pasa al PP. Después se repite el D’Hondt con el umbral del 3 % sobre válidos.
- Eficiencia. Cambio medio de los escaños de PP y Vox dividido por los votos movidos de media, por millón.
- Transferencias 2023→2026. Capa del CIS del modelo (módulo M4): intención directa de los últimos barómetros por recuerdo de voto de 2023, con corrección bayesiana del recuerdo y los indecisos imputados. Son las mismas que publica la página del pronóstico.
- Datos históricos. Resultados oficiales de 2004, 2008 y 2011 (BOE) y estudios postelectorales del CIS.
- Límites. Las fracciones son iguales en todas las provincias; en 2008 el trasvase se concentró en Cataluña. No modelamos que el voto útil movilice a abstencionistas, que en 2008 tampoco ocurrió: la participación bajó.
- Código.
analisis_escenarios_historicos.py, en el repositorio de altnalysis.