¿Otro 2011? La derecha no necesita que nadie cruce: basta con que una parte de la izquierda se quede en casa
En 2011 el PSOE perdió 4,3 millones de votos y el PP ganó solo 600.000, y aun así obtuvo 186 escaños. La mayoría absoluta no la hizo el trasvase, la hizo la abstención. El modelo ya ve hoy un PSOE que retiene a 67 de cada cien votantes de 2023, una proporción parecida a la de 2011, y que compensa con abstencionistas de 2023 y votantes de Sumar. Si de aquí al 29N perdiera otro 20 % de su voto sin que uno solo cruzara al PP, PP y Vox pasarían de 199 a 211 escaños. Un voto del PSOE que se queda en casa vale para la derecha casi el doble que un voto de Frente Amplio que se pasa al PSOE. Y el único escenario que quita la mayoría a PP y Vox es el espejo: que entre tres y cuatro millones de sus votantes no vayan a votar. Ninguna encuesta lo ve.
25 de octubre de 2026 · Miguel · Read in English
Este es el segundo de dos artículos sobre los precedentes que cada bloque tiene en la cabeza. El primero trataba el 2008 que espera la izquierda: una concentración del voto en el PSOE que, calculada sobre el pronóstico de hoy, ya ha ocurrido en buena parte y no alcanza para cambiar la mayoría. Este trata el 2011 que espera la derecha, y el espejo que casi nadie mira.
La premisa es la misma: los bloques están estancos y el voto se mueve dentro de ellos. En 2011 pasó algo que encaja con esa premisa mejor de lo que suele recordarse.
Lo que fue 2011
El PSOE pasó de 11,29 millones de votos en 2008 a 7,00 en 2011: perdió el 38 % de sus votantes y 59 escaños, de 169 a 110. El PP ganó 186 escaños, la mayoría absoluta más amplia desde 1982, con 10,87 millones de votos, solo 590.000 más que en 2008. Su porcentaje subió del 39,9 % al 44,6 % porque el denominador se encogió, no porque el numerador creciera. La participación cayó cinco puntos, del 73,9 % al 68,9 %. Izquierda Unida pasó de 0,97 a 1,69 millones y de 2 a 11 escaños; UPyD, de 0,31 a 1,14 millones y de 1 a 5.
El postelectoral del CIS dibuja adónde fueron los votantes socialistas de 2008: de cada cien, en torno a 60 repitieron, unos 15 se abstuvieron, una decena se fue a IU o a UPyD, entre cinco y ocho votaron al PP y el resto se dispersó. La fuga directa al PP existió, pero fue la menor de las tres salidas. Lo que dio al PP 186 escaños fue que el PSOE se quedó sin 4,3 millones de votos, y que en cada provincia los cocientes socialistas bajaron hasta dejar los últimos escaños al PP.
El PSOE de hoy, visto desde 2011
La capa del CIS de nuestro modelo dice que el PSOE retiene a 67 de cada cien votantes de 2023. De los 33 restantes, 12 se abstienen, 7 van a Frente Amplio o Podemos, 7 van al PP o a Vox, y 6 a otros partidos o al voto en blanco. Es una estructura de salida parecida a la de 2011, algo más suave: entonces retuvo a 60, ahora a 67; entonces se abstuvieron 15, ahora 12; la fuga a la derecha es parecida.
La diferencia es la entrada. El PSOE de 2011 no recogió nada. El de 2026 recoge 1,35 millones de personas que se abstuvieron en 2023, 440.000 votantes de Sumar, 270.000 nuevos electores y 170.000 nacionalizados, y con eso se queda en 7,15 millones de votos, casi los mismos que los 7,82 millones de 2023 con el PSC. El 2011 ya está en marcha por la puerta de salida; lo que lo compensa es la puerta de entrada. Y la puerta de entrada es, en dos tercios, gente que no votó en 2023 y que dice que ahora sí lo hará. Es el voto menos seguro de todos.
Si la salida sigue y la entrada falla
Hemos simulado que, de aquí al 29N, el PSOE pierda un 10 %, un 20 % o un 30 % adicional del voto que le da hoy el pronóstico, en todas las provincias por igual, y lo hemos hecho de tres maneras:
- Estanco. El 60 % de lo que pierde va a la abstención y el 40 % a Frente Amplio o Podemos. Ni un voto cruza al PP.
- Como en 2011. El 40 % va a la abstención, el 40 % a Frente Amplio o Podemos y el 20 % al PP, la proporción que el CIS midió entonces.
- Espejo. PP y Vox pierden la misma fracción: el 70 % a la abstención y el 30 % al otro partido del bloque.
El PSOE se desmoviliza sin que nadie cruce: 60 % abstención, 40 % Frente Amplio o Podemos
Como en 2011: 40 % abstención, 40 % Frente Amplio o Podemos, 20 % PP
Simétrico: PP y Vox se desmovilizan, 70 % abstención, 30 % al otro partido
Con un PSOE que pierde el 20 % de su voto, 1,4 millones, sin que un solo votante cruce, PP y Vox pasan de 199 a 211 escaños. Con el 30 %, 2,1 millones, a 217. El PSOE cae de 107 a 86 escaños en el primer caso y a 75 en el segundo; Frente Amplio recoge 6 y 10. La mayoría absoluta de PP y Vox, que hoy ocurre en el 98 % de las simulaciones, pasa a ocurrir en el 99,9 %.
Si además el 20 % de lo que pierde el PSOE cruza al PP, como en 2011, la derecha llega a 213 y 221. La fuga directa añade 2 escaños con una pérdida del 20 % y 4 con una del 30 %. No es lo que decide. Lo que decide es la abstención: cuando el votante socialista se queda en casa, el cociente del PSOE baja y el último escaño de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Alicante o Málaga pasa al PP o a Vox sin que nadie les haya votado.
El PSOE pierde el 20 % de su voto sin que nadie cruce (1,4 millones de votos)
PP y Vox pierden el 20 % de su voto (2,7 millones de votos)
Los cuatro canales, medidos
Para comparar los escenarios de este artículo y del anterior hemos calculado cuántos escaños ganan o pierden PP y Vox por cada millón de votos que se mueve, según el canal por el que se mueven.
Escaños que ganan o pierden PP y Vox por cada millón de votos que se mueve
- Un voto que cruza del PSOE al PP vale 18 escaños por millón: resta en un cociente y suma en el contrario. Es el canal más eficiente y, si la premisa de los bloques estancos es cierta, el menos probable. El modelo ya incorpora el 7 % de votantes socialistas de 2023 que dicen que votarán a PP o Vox.
- Un voto del PSOE que se queda en casa vale 8,5 escaños por millón para la derecha, aunque no cruce nadie. Es el canal de 2011.
- Un voto de Frente Amplio que se pasa al PSOE vale 4,7 escaños por millón contra la derecha. Es el canal de 2008, y rinde casi la mitad que el anterior.
- Un voto de Vox que se pasa al PP vale 0,6. Nada: la derecha ya está concentrada.
- Un voto de PP o Vox que se queda en casa vale 5,5 escaños por millón contra la derecha. Menos que un voto socialista que se queda en casa a favor de ella, porque PP y Vox tienen más colchón en sus últimos escaños que el PSOE en los suyos.
La asimetría es la clave de la campaña. Con bloques estancos, la derecha gana escaños si la izquierda se abstiene y los pierde si se abstiene ella misma, pero el intercambio no es uno a uno: por cada millón, la desmovilización del PSOE rinde a la derecha más de lo que le cuesta la suya.
El espejo: lo único que cambia la mayoría
De todos los escenarios de los dos artículos, solo uno quita a PP y Vox la mayoría absoluta: el espejo de 2011. Si PP y Vox perdieran el 10 % de su voto, 1,3 millones, bajarían a 192 escaños y la mayoría se mantendría en el 93 % de las simulaciones. Con el 20 %, 2,7 millones, bajarían a 184 y la mayoría quedaría en el 79 %. Con el 30 %, cuatro millones, se quedarían en 175, justo por debajo, con la mayoría al 48 %. Y ni siquiera entonces habría una alternativa: el bloque de la investidura de 2023 llegaría a 171 escaños de mediana y a la mayoría en el 34 % de las simulaciones.
Una desmovilización del 30 % no es inédita: es lo que le pasó al PSOE en 2011. Pero le pasó a un partido de gobierno con cinco millones de parados. Lo que haría falta en 2026 es que le pasara a la oposición, en vísperas de una victoria que las encuestas le vienen dando desde hace dos años. No hay precedente de eso en España, y el CIS no lo ve: en los últimos barómetros, el 85 % de los votantes del PP de 2023 y el 84 % de los de Vox dicen que votarán seguro. Entre los del PSOE es el 89 % y entre los de Sumar el 91 %. La intención declarada de participar es hoy algo más alta en la izquierda que en la derecha, lo contrario de lo que haría falta para un 2011 y también de lo que haría falta para su espejo.
Dónde se juega
Las provincias donde con más frecuencia cambia algún escaño en el escenario estanco del 20 % son Barcelona y Madrid (en todas las simulaciones), Valencia (87 %), Sevilla (75 %), Alicante (70 %), Málaga (64 %), Santa Cruz de Tenerife (59 %) y Las Palmas (57 %). Son las grandes, porque es donde el PSOE tiene varios escaños que perder y donde el reparto es más sensible a los cocientes. En Barcelona, el escaño que pierde el PSOE va a Frente Amplio en el 99 % de las simulaciones, pero también al PP en el 26 %, a ERC en el 25 % y a Vox en el 21 %: se pierde un escaño del PSOE y se gana más de uno entre los demás, porque el PSOE tenía allí más de uno en juego.
En el espejo, las provincias son casi las mismas, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante y Málaga, con dos añadidas que no aparecen en el otro lado: A Coruña y Pontevedra, donde el PP tiene mayorías amplias con cocientes ajustados en el último escaño y donde la desmovilización se la cobra el PSOE o el BNG.
Conclusión
Los dos bloques esperan cosas que no están en los datos. La izquierda espera un 2008, una concentración que ya se ha producido y que, aunque fuera más lejos, no cierra la distancia. La derecha espera un 2011, un hundimiento socialista que en la puerta de salida ya está ocurriendo y que el PSOE compensa, de momento, con una puerta de entrada hecha de abstencionistas de 2023. Si esa entrada falla, la mayoría de PP y Vox se ensancha sin que nadie cruce. Si lo que falla es la participación de la derecha, y solo si falla a una escala de 2011, la mayoría desaparece. Con bloques estancos, el 29N no se decide por quién cambia de lado. Se decide por quién se queda en casa, y hoy la respuesta de las encuestas a esa pregunta es la que menos conviene a la izquierda: su reserva de votos está en los que no votaron la última vez.
Cómo lo hemos calculado
- Pronóstico. 20.000 simulaciones del pronóstico de altnalysis del 25 de octubre, con la misma semilla que el publicado: votos de residentes y del exterior por circunscripción y partido.
- Escenarios. En cada circunscripción, el PSOE pierde una fracción igual (10 %, 20 % o 30 %) de su voto. Estanco: 60 % a la abstención, 25 % a Frente Amplio, 15 % a Podemos (donde se presenta por su cuenta; si no, a Frente Amplio). Como en 2011: 40 % abstención, 25 % Frente Amplio, 15 % Podemos, 20 % PP. Espejo: PP y Vox pierden la misma fracción, 70 % a la abstención y 30 % al otro partido del bloque. La referencia de cruce mueve la fracción del PSOE al PP sin nada más. Después se repite el D’Hondt con el umbral del 3 % sobre válidos.
- Eficiencia. Cambio medio de los escaños de PP y Vox dividido por los votos movidos de media, por millón.
- Transferencias 2023→2026 y certeza de voto. Capa del CIS del modelo (módulo M4) con los últimos barómetros; las mismas que publica la página del pronóstico.
- Datos históricos. Resultados oficiales de 2008 y 2011 (BOE) y postelectoral del CIS de 2011.
- Límites. Las fracciones son iguales en todas las provincias. Las desmovilizaciones se aplican sobre el pronóstico, que ya descuenta la abstención que el CIS declara hoy; son escenarios de lo que podría ocurrir además, no una predicción.
- Código.
analisis_escenarios_historicos.py, en el repositorio de altnalysis.